Las empresas armamentísticas se benefician en bolsa de los atentados de París
Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quiénes hacen la vista gorda (1)
No, no es una guerra (y no necesitamos un George Bush francés)

La palabra es la más temida de las armas para los violentos.
Pareciera que no armarse llena de debilidad al violento.
Pareciera que la acción pacífica
cuestiona hasta lo más profundo del espíritu guerrero. Pareciera que
silenciar a aquel que sabe de solidaridad y amor es una oscura
estrategia. Pero si las armas, la muerte y el silencio son los medios de
sometimiento que los violentos tienen como su mayor tesoro, la palabra,
como expresión de la razón y esencia de la comunicación humana, es para
los pacifistas el único camino para lograr la vida en comunidad, en
sociedad.
A los humanos nos une el lenguaje. De su mano la inteligencia se desarrolla, avanza y construye.
Como humanos somos posibilidad de
comunicación, de interacción, de intercambio. Sólo en el diálogo entre
seres se puede descubrir una sociedad pacifista. Una sociedad sin violencia.
Se puede afirmar que esa sociedad
no ha existido nunca, pero no poderlo soñar es tan inhumano como creer
que la violencia es la única salida; que el dolor producido en la guerra
y el horror es superado por el tiempo; que la víctima y la tragedia se
diluyen en el olvido; que la resignación ante la muerte de inocentes es
renuncia a una sociedad pacífica.
No podemos
seguir creyendo que la muerte violenta de tantos seres humanos es
humana. Aceptarlo es eliminar de tajo la posibilidad de vivir
humanamente. Del dolor no puede surgir sólo odio o deseo de venganza o
resignación.
Tiene que surgir una potencia
humana, pacifista, que sea capaz de conmover a los violentos. Que sea
capaz de transformar su sed de muerte, en deseo de justicia. Una
potencia cuya única arma sea la palabra.
La palabra, tanto como la paz y la
política, tiene la misma inicial en nuestro idioma. El que se arma
renuncia a la palabra, renuncia a la política, renuncia a la paz.
Las razones para armarse no pueden
seguir siendo las razones para asesinar; tampoco las razones para
llegar a lo más profundo de la miseria humana, ni las razones para
defender privilegios o injusticias.
Si los hombres luchan por la justicia, esa lucha debe ser pacífica, debe ser política.
La dignidad humana está por encima de cualquier opción de lucha.
El respeto por
la vida de un solo individuo es el respeto por la humanidad. Como afirma
Kofi Annan: "Un genocidio empieza con el asesinato de un solo hombre:
no por lo que él ha hecho, sino por ser quien es.
Una campaña de limpieza étnica empieza con una sola pelea entre vecinos.
La pobreza empieza cuando a un solo niño o niña se le niega el derecho fundamental a la educación.
Lo
que comienza con el fracaso por mantener la dignidad de la vida, con
mucha frecuencia termina en una catástrofe para naciones enteras".
Elena Poniatowska
Atentados en Paris, aviòn ruso derribado asesinando a a sus 224 pasajer@s, atentados en Turquia, Bagdag,Irak etc.
A los atentados 13N en Paris va a seguirle otra guerra ?
EN MI NOMBRE NO A LA GUERRA